Soy Zlatan Ibrahimovic

By David Lagercrantz, Zlatan Ibrahimović

Esta autobiografía es una espectacular visión de l. a. vida de un genio desde las entrañas de una gran estrella mundial.

Temerario, ostentoso, desequilibrado, no importa cómo le llamen, Ibra es una de las grandes estrellas mundiales del fútbol que ha jugado en l. a. mayoría de los grandes equipos de elite internacional.

Yo soy Zlatan Ibrahimovic es l. a. historia del futbolista conocido en el mundo entero como Ibra. l. a. historia desde adentro de su conflictiva infancia en los barrios peligrosos de Malmö, Suecia, y su lucha en contra de todas las probabilidades de éxito que le rodearon. En esta autobiografía encontrarán su trayectoria, sus escándalos y su relación con otras estrellas mundiales como Ronaldo, Ronaldinho, Vieira y Lionel Messi.
Con sus propias palabras, Ibra nos cuenta su etapa en el Malmö FF, sus conflictos durante su etapa en el Ajax, su traspaso a los angeles Juventus, el gran éxito cosechado en Italia, pero también los escándalos que casi terminan con su carrera profesional. Conoceremos también sus triunfos en el Inter de Milán, su relación con Mourinho y un recuento de sus goles más famosos e importantes.

«Tremenda... Mucho más que las típicas Memorias de un deportista. los angeles historia de crecimiento own de un hijo de inmigrantes en Suecia. Ibra no se deja nada cuando vierte sus opiniones de los nombres más importantes del fútbol mundial.» Sports Illustrated

«Repleto de talento. Repleto de historias. Soy Zlatan Ibrahimovic es un bombazo.» The long island Times

Y por primera vez en l. a. historia, lo que realmente sucedió entre Ibra y Pep Guardiola en el F.C. Barcelona

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Has hecho las maletas? He venido para llevarte conmigo al Milan —dijo, y todo el mundo se echó a reír pensando que period muy típico de él entrar en nuestro vestuario de esa forma. Mis compañeros me miraron. Todos sospechaban algo, pero no lo habían oído decir claramente hasta entonces. En ese momento empezó a repetirse una y otra vez. Iba a jugar desde el principio. El partido no tenía gran importancia. Antes del saque inicial, Ronaldinho y yo empezamos a bromear sobre si estaba loco. Se publicaron muchas fotos de los dos riéndonos.

Period como un teatro, un juego psicológico. Ralentizaba los vídeos de los partidos que habíamos jugado mal y decía: —Mirad esto. ¡Lamentable! ¡Desesperante! Esos tipos no podéis ser vosotros. Deben de ser vuestros hermanos, vuestros dobles inferiores. —Y asentíamos y le dábamos l. a. razón, avergonzados—. No quiero que juguéis así hoy —continuaba, y pensábamos que ni hablar, que de ninguna forma—. Salid como leones hambrientos, como guerreros. —Sí, claro. No podemos hacerlo de otra manera —gritábamos. —En los angeles primera batalla tenéis que ser así —nos exhortaba, y se daba con el puño en los angeles palma abierta de l. a. mano—.

Period una cuestión que requería tratarse con estilo, por lo que pasamos a los angeles ofensiva. Un día, Helena estaba en IKEA, se tropezó con una amiga y los angeles casa rosa apareció en su conversación. —Ah, en esa mansión viven unos buenos amigos míos —comentó l. a. amiga. —¿Puedes concertar una cita? Queremos hablar con ellos. —¿Estás de broma? —En absoluto —aseguró. Su amiga accedió a su deseo. Hizo una llamada telefónica, explicó los angeles situación; l. a. pareja que vivía en los angeles casa dijo que no querían venderla de ninguna forma.

Cambiábamos de casa constantemente, no sé por qué. Nunca estuvimos más de un año en el mismo sitio, y los profesores se aprovecharon. Decían que tenían que trasladarme a los colegios de los angeles zona en que viviera, pero no por atenerse al reglamento, sino porque les brindaba l. a. oportunidad perfecta para librase de mí. Cambié de colegio muy a menudo y me priceó hacer amigos. Mi padre tenía los turnos de guardia, su guerra, su bebida y un tinnitus agudo en los oídos, como si oyera un zumbido continuo, y yo cada vez me ocupaba más de mí mismo y evitaba preocuparme por el caos que reinaba en mi familia.

Me dolía l. a. rodilla. Además, el equipo estaba abatido. Todo había cambiado. los angeles armonía y el optimismo habían desaparecido. Los periodistas escribieron que al Inter le pasaba algo. Entonces Roberto Mancini anunció que abandonaba el membership. Después se retractó. De repente, ya no se iba y l. a. gente empezó a desconfiar de él. ¿Qué quería? Un entrenador no puede cambiar de inspiration de esa forma: me quedo, no me quedo. No es nada profesional. Seguimos perdiendo puntos. Éramos líderes de l. a. liga, pero los angeles ventaja que llevábamos al resto de los equipos iba reduciéndose.

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