Representaciones del intelectual: Ensayos sobre literatura clásica

By Edward W. Said

Said analiza los angeles importancia de l. a. visión ética y los angeles lucha contra l. a. arbitrariedad del poder por parte de los intelectuales.

Pocos autores han alcanzado los angeles talla ethical e intelectual del profesor stated, cuya figura crece con el paso del tiempo. Respetado incluso por sus detractores, en este libro (seis magistrales conferencias del ciclo Reith, que inició, en 1948, Bertrand Russell) se analiza l. a. importancia de los angeles visión ética y l. a. lucha contra l. a. arbitrariedad del poder por parte de los intelectuales en nuestro tiempo.

Said parte de l. a. notion clásica del intelectual como francotirador, perturbador del status quo, un desmitificador obligado a los angeles soledad del juicio ante el empuje de los medios de comunicación que moldean los angeles opinión pública mundial. El intelectual, sostiene el profesor acknowledged, deberá ser el encargado de descubrir esta manipulación. Encuadrados dentro de los angeles sociedad de consumo, los intelectuales son vulnerables a los angeles presión del poder y caen, en numerosas ocasiones, en l. a. banalidad y los angeles falta de sentido crítico. Frente a los angeles cómoda complicidad, l. a. imperative misión del intelectual consistirá, a ojos de Edward W. acknowledged -un pensador comprometido con su tiempo-, en defender los angeles independencia de criterio. Esta posición, cuando es actual, les llevará a vivir como marginados o, en el peor de los casos -la propia vivencia de Said-, como exiliados.

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L. a. belleza y el pathos de l. a. novela dwell en que Turguenev sugiere, y describe, l. a. incompatibilidad entre una Rusia gobernada por algunas familias, las continuidades de amor y afecto filial, l. a. manera antigua y average de hacer las cosas y, al mismo tiempo, los angeles fuerza nihilísticamente perturbadora de un Bazarov, cuya historia, al contrario que l. a. de los demás personajes de l. a. novela, parece imposible de narrar. Bazarov aparece, plantea sus desafíos y, casi igual de abruptamente, muere infectado por un campesino enfermo al que había tratado.

Adiós a los resultados destructivos de los angeles guerra del Golfo. Nosotros, árabes y musulmanes, somos los enfermos, nuestros problemas son nuestros y de nadie más, totalmente autoinfligidos. four Acerca de todos estos tipos de conducta habría que destacar varias cosas. En primer lugar, aquí el universalismo no aparece por ningún lado. Puesto que sirves acríticamente a un dios, todos los demonios se encuentran siempre en el otro bando: esto period así cuando militabas en el trostkismo y lo sigue siendo ahora que te retractas de tu antigua militancia.

El imperative punto señalado por C. Wright generators es los angeles oposición entre los angeles masa y el individuo. Entre las grandes organizaciones, desde los gobiernos a las corporaciones, y l. a. relativa debilidad no ya de los individuos, sino de los seres humanos en situación de subal­ternidad, las minorías, los pueblos y los pequeños estados, las culturas y razas inferiores o menores, se da una discrepancia casi connatural. Personalmente, no tengo los angeles menor duda de que el intelectual es­tá en el mismo barco que el débil y no representado.

En Inglaterra, por ejemplo, las grandes universidades de antes de los angeles Segunda Guerra Mundial difícilmente podrían describirse en los términos utilizados por Debray. Los mismos profesores de Oxford y Cambridge no eran conocidos en l. a. esfera pública principalmente como intelectuales en el sentido francés; y aunque las editoriales británicas eran poderosas e influyentes en el período de entreguerras, ellas y sus autores no constituían l. a. �familia espiritual» a que alude Debray en Francia. Ello no obstante, el hecho normal es válido: algunos grupos de personas individuales colaboran sistemáticamente con instituciones, de las que a su vez obtienen poder y autoridad.

3-5. 1. Richard Crossman, ed. , The God That Failed, Regnery Gateway, Washington, D. C. , 1987, p. VII. 2. Hay un relato sutilmente divertido de un congreso de Segundos Pensamientos escrito por Christopher Hitchens, For the Sake of Argument: Essays and Minority reviews, Verso, Londres, 1993, pp. 111-114. three Sobre las diferentes variedades de autonegación, el lector encontrará un texto interesante en E. P. Thompson, �Disenchantment or Apostasy? A Lay Sermon», en Conor Cruise O'Brien, ed. , strength and cognizance, long island college Press, Nueva York, 1969, pp.

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