La pasión según G. H. (Biblioteca Clarice Lispector)

By Clarice Lispector

L. a. pasión según G. H., para muchos l. a. obra maestra de Clarice Lispector, es l. a. confirmación de los angeles autora como un clásico del siglo XX.

G. H. –nunca sabremos el nombre y apellido de los angeles protagonista– es una mujer independiente, escultora beginner y bien relacionada en los círculos más influyentes de Río de Janeiro. Un día, sola en su ático, encuentra una cucaracha. Esto provocará en ella arcadas de repulsión y un caudal de reflexiones íntimas, algunas hasta entonces desconocidas para ella misma, sobre sus sentimientos, miedos, angustias... Este hecho aparentemente intrascendente le servirá para repasar su vida desde l. a. infancia y llegar así a l. a. determinación de vencer todos sus miedos.

Show description

Quick preview of La pasión según G. H. (Biblioteca Clarice Lispector) PDF

Show sample text content

No, espera, espera: con alivio recuerdo que desde ayer estoy fuera de esa habitación, he salido ya, �estoy libre! Y aún tengo l. a. posibilidad de recuperarme. Si lo deseo. Pero �lo deseo? Lo que he visto no es organizable. Pero si realmente lo deseo, ahora mismo, aún podré traducir lo que he conocido en términos más nuestros, en términos humanos, y aún podré dejar en los angeles oscuridad las horas de ayer. Si aún lo deseara, podría, dentro de nuestro idioma, preguntarme de otro modo lo que me ha ocurrido. Y si me pregunto de ese modo, aún tendré una respuesta para recuperarme.

Soy mansa pero mi función de vivir es feroz. Ah, el amor prehumano me invade. �Comprendo, comprendo! l. a. forma de vivir es un secreto tan oculto que es el arrastrarse silencioso de un secreto. Es un secreto en el desierto. Y ciertamente yo lo sabía ya. Pues, a los angeles luz del amor de dos cucarachas, veo el recuerdo de un amor verdadero que yo tuve una vez y que ignoraba haber tenido; pues amor period entonces lo que yo entendía de una palabra. Pero hay algo que es preciso decir, es preciso decir. Pero hay algo que es preciso decir, es preciso decir.

Pues l. a. sangre que veía fuera de mí, aquella sangre me extrañaba y me atraía: period mía. No quería volver a abrir los ojos, no quería continuar viendo. Los reglamentos y las leyes, period preciso no olvidarlos, es preciso no olvidar que sin los reglamentos y las leyes tampoco existirá un orden, period preciso no olvidarlos y defenderlos para defenderme. Pero es que ya no podía contenerme más. El primer vínculo había desaparecido ya involuntariamente, y yo me alejaba de l. a. ley, aunque intuía que iba a entrar en el infierno de l. a. materia viva.

Al imaginar su posible noche de luna, respiré profundamente como si entrase en un azud tranquilo. No obstante, sabía que los angeles luna fría tampoco sería los angeles habitación. los angeles habitación existía en sí misma. period l. a. gran monotonía de una eternidad que respira. Eso me amedrentaba. El mundo dejaría de amedrentarme solo si yo me convirtiese en el mundo. Si yo fuese el mundo, no tendría miedo. Si los angeles gente es el mundo, l. a. gente se mueve por un delicado radar que sirve de guía. Cuando pasó l. a. nube, el sol volvió a l. a. habitación aún más claro y blanco.

Me levanté antes incluso de decidirlo, y, aunque inútilmente, reasoné abrir aún más los angeles ventana ya abierta de par en par, y procuré respirar, aunque fuese respirar una vastedad visible; buscaba una inmensidad. Buscaba una inmensidad. De aquella habitación excavada en l. a. roca de un edificio, desde los angeles ventana de mi minarete, contemplé hasta donde alcanza l. a. vista los angeles enorme extensión de tejados y tejados tranquilamente quemándose al sol. Los edificios de apartamentos como aldeas acurrucadas. En tamaño superaba a España.

Download PDF sample

Rated 4.01 of 5 – based on 31 votes