El juego de las preguntas

By Peter Handke

«No es para que nos contesten a una pregunta por lo que nos hemos puesto en camino, sino para que, en el silencio del lugar de los antiguos oráculos, cada uno descubra cuál es su pregunta».Con este designio, siete singulares peregrinos emprenden un iniciático «viaje al país sonoro», una búsqueda espiritual que, bajo distintas formas en diferentes culturas, ha constituido siempre el símbolo supremo de los angeles vida humana.En El juego de las preguntas, Handke propone que nos abramos al mundo por medio de una pregunta esencial, donde se incluyan todas las respuestas. Es el modo de indagación own que caracteriza toda su obra: averiguar cómo se relaciona el hombre, a partir de sí mismo, con todo su entorno. Cada mirada congela el mundo, lo fragmenta, lo analiza, lo devuelve en palabras (trocadas en eficaces herramientas). Una escritora cuya originalidad llega a las raíces del idioma. No hay libro nuevo de Handke que no constituya un acontecimiento.

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ACTOR Tendremos los ojos cerrados ante ellos, como si estuviéramos sumidos los dos en las mismas reflexiones, o como padeciendo juntos el dolor que se siente cuando se ha perdido algo o a alguien. ACTRIZ tras un silencio, inesperadamente, se dirige a PARSIFAL, que está al lado acurrucado: Mira, �crees que entre éste de aquí y yo, aun antes de que se haya hecho nada, cuando está dicho ya casi todo, de nosotros aún puede salir algo de carne y hueso? PARSIFAL se asusta y mueve los angeles cabeza hacia todas partes, escuchando, como un niño cuando se despierta.

Del silencioso inside del país, volver al ruidoso external. Volver a ser contemporáneo. Las parejas tienen que gritar, tanto las verdaderas como las falsas. Los parachoques tienen que chocar, el silencio tiene que hacerse añicos bajo el aire a presión. AGUAFIESTAS Sí, al silencio probablemente ya no vamos a llegar en este siglo o incluso hasta el ultimate de los tiempos. EL QUE MIRA DESDE EL MURO Está bien así. El ruido por lo menos libera de los angeles tortura de l. a. cháchara. Mira, qué bello el modo como, en aquel estrépito de allí, los trabajadores se sonríen los unos a los otros.

Y volver con los otros? Menos aún. �Imagínate a todos esos viejos apelotonados! Me basta con el olor a moho de sólo uno de esos hombrecitos viejos. Sí, y basta ya de viejas perfumadas, con ojos de cocotte y el halo de miedo que envuelve cada uno de sus contoneos de cadera. Me basta y me sobra con mi papada. Sí, y por fin fuera historias de enfermedades, fuera l. a. gente que anda husmeando los últimos días, fuera los parientes que identifican al muerto junto a los angeles tumba. l. a. VIEJA dirigiéndose a los que l. a. rodean: Cuando en una ocasión, de joven, estuve en el health facility, lo más bonito para mí period ver pasar trenes por delante de los angeles ventana, y cuando se lo dije a l. a. mujer de l. a. cama de al lado, una vieja que debía tener muchísimos años, su respuesta fue: sí, pero todavía más bonito es para mí ver pasar los aviones.

Por qué vosotros, los de antes, pudisteis decir sin más: �Arriba los corazones! , o: �Sagradas aguas marinas! , o simplemente: �Tierra! �Sol! , o lo más sencillo del mundo: �Hay tiempo!? �Y por qué vosotros habéis podido bendecir aún a los que venían después? �Y por qué con cada paso que doy me van apartando de vosotros, de modo que ya no puedo dejarles nada de vuestra bendición a nuestros hijos, que detrás del horizonte se mueven ignorantes sobre el abismo? Ya estoy viendo cómo de repente os atemorizáis y oigo cómo nos llamáis, a nosotros, que no vamos a poder hacer nada por vosotros.

ACTRIZ No, dulzura. Un rayo de dulzura que de repente me penetró y que luego, lentamente, fue encendiéndome. �¡Te deseo! », dijo el mundo, dijo el cielo, y yo por mi parte desperté al deseo. Entonces me convertí en mujer. Nunca más he vuelto a sentir una dulzura como ésta. Desde aquel momento he estado preparada. ACTOR �Siempre? ACTRIZ Siempre. Preparada para los angeles compenetración inmediata. Cerrarme, sólo me cerraba con el hombre falso. Oh, y todos vosotros, hombres falsos, con el truco de los ojos semicerrados, por los que desde l. a. frente corre el sudor del miedo, y con l. a. ostentación del sexo, que luego es frío como el hielo.

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